Christian Basso pasó por el estudio Norberto “Pappo” Napolitano para conversar con Cari Tokman en Backstage Rock & Pop. El compositor, bajista y productor presentó Bonvento!, su quinto álbum solista, y repasó una carrera que lo tuvo como protagonista en Clap (junto a Diego Frenkel, Adi Azicri, y Fernando Samalea), Fricción (junto a Richard Coleman), sus tres etapas en La Portuaria, y la participación como parte de la banda que acompañó a Charly García en 1986.
El título del disco nació durante un viaje familiar a Génova, cuando escuchó una expresión que podría traducirse como “buen viaje” o “buena suerte”. “A veces uno tiene como ganas de ir a un lugar, pero después el viento te lleva a otro”, explicó.
Bonvento!: canciones que esperaron casi 30 años
El álbum reúne doce temas entre canciones e instrumentales, con participaciones de Kal Cahoone, Eva Faludi, Haien, Alejandro Terán y Fernando Samalea, entre otros músicos.
Una de las historias detrás del disco es la de “Mood Ring”, una canción cuya grabación original data de 1998. Basso había conservado la voz de Kal Cahoone en una cinta analógica y decidió recuperarla para este trabajo.
También habló de su relación con los instrumentos y del jazz que escuchaba desde chico gracias a su padre, Héctor Basso. Incluso recordó cómo, junto a Javier Malosetti, fabricaban tambores con latas de café cuando todavía eran unos niños.
De La Portuaria a Charly García
Basso formó parte de La Portuaria, banda que recientemente regresó al estudio con La vida en la tierra. Allí participó en la composición de canciones como “Selva” y “El bar de la calle Rodney”.
Pero uno de los recuerdos más fuertes de la entrevista apareció al hablar de Charly García, que acaba de cumplir 75 años.
“Todavía me parece increíble que me haya aceptado, con 19 años, para tocar con él”, contó.
También recordó una exigencia concreta de Charly: aprender a tocar el bajo con púa. Y destacó las largas horas de ensayo y la libertad creativa que descubrió trabajando con él.
La música, el streaming y la inteligencia artificial
La conversación también pasó por las plataformas digitales y la pérdida de la escucha atenta.
“Yo no puedo luchar para que escuchen mi obra”, reconoció. Por eso propone dedicarle tiempo a un disco completo y prestar atención a los arreglos y los instrumentos.
Sobre la inteligencia artificial, planteó el riesgo de crear música a partir de materiales ya existentes, en una sucesión de copias que termine diluyendo la identidad de los artistas.
Lejos de esa lógica, Basso explicó qué busca con su nuevo trabajo: "Está hecho desde un lugar de pura construcción, inversión y legado”.







