“Creí que nos caíamos”. Así resumió Gabriel Mónaco, un argentino que vive en Medellín, Colombia, el momento que le tocó atravesar durante el terremoto que hasta el momento dejó más de 220 muertos. En diálogo con el Capitán Beto contó en primera persona cómo vivió el temblor desde su departamento.
Según relató, el edificio de 31 pisos resistió el movimiento, pero la intensidad del sismo de 7,4 en la escala de Ritchter hizo que por momentos pensara que la estructura podía colapsar.
“Gracias a Dios pudo resistir el cimbronazo, yo creí que nos caíamos. Fueron más de dos minutos del edificio temblando como si fuera de cartón”, contó.
El terremoto lo sorprendió mientras estaba acostado. “Se empezó a mover la cama y a los 10 segundos parecía la cama de El Exorcista por cómo se movía”, describió.
Ante el miedo, Gabriel y su esposa buscaron refugio dentro del departamento. “Nos quedamos en el ropero creyendo que era el mejor lugar. Mi esposa rezaba y yo suplicaba que no se caiga el edificio”, relató.
Después del susto, aseguró que todavía no se siente preparado para regresar a su casa. “Hasta que no se me vaya el miedo no quiero volver”, reconoció.
Mónaco también señaló que, según la información que recibió, Medellín no sufrió daños estructurales importantes. “Tengo entendido que hay un fallecido por el derrumbe de una pared, pero nada que ver con los lugares donde fue el epicentro”, explicó.
Más allá de los daños materiales, el relato de Gabriel permite dimensionar desde Medellín el impacto que tuvo el terremoto en quienes lo vivieron desde edificios de gran altura: más de dos minutos de movimiento, miedo y la sensación de que, en cualquier momento, todo podía venirse abajo.








