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Volvieron al Teatro Flores con anuncios y amigos.

Treinta años después, la fiesta sigue siendo Kapanga

Por: Sofía Llamedo.

Globos de colores, birras, familias, amigos, trapos y un Teatro Flores listo para festejar. Antes de que Kapanga apareciera en escena ya coreaban “Soy Kapanguero, es un sentimiento, no puedo parar”, como si el público necesitara recordar que, tres décadas después, parar no es una opción.

El primer acorde de “Rock” fue el comienzo de la fiesta. Después llegó un enganchado de “Hombre Gato”, “Amor de mañana”, “Ramón” y “Caballero rojo”, y el Teatro entero se convirtió en pogo. “Buenas noches Flores, una vez más, a la celebración de los 30 años de esta agrupación que se llama Kapanga. Pásenla bien”, saludó el Mono.

La noche también tuvo su momento de homenajes. “Esta semana está cargada de lutos”, dijo el cantante antes de dedicar el show a José Luis “Pucho” Ponce, de Los Tekis, al gran Negro Rada y a Juan Manuel Figueroa, la recordada Momia de “Titanes en el Ring”. Para él tocaron “La Momia Blanca”, una canción que es el reflejo de una infancia compartida.

Después apareció Corvata, quien habia oficiado de telonero con su proyecto solista (Corvex). Fue presentado por el Mono con una frase determinante: “Corvata siempre estuvo”. Juntos interpretaron “Demasiado” y “La Taberna - Operación Rebenque”.

Kapanga puede convertir cualquier cosa en un pase de comedia. Y así apareció el concepto de moda: farmear aura. El Mono empezó a imitar los movimientos virales y pidió que le expliquen esa boludez, a lo que Maikel respondió: "no es una boludez". La discusión terminó, como era de esperar, con un fragmento de “Me preocupa, sin ti”, con una rosa roja, camisa abierta y movimientos a lo Leo Mattioli. La respuesta de los kapangueros? aplausos y ovación.

También hubo novedades. La banda anunció que en octubre publicará un nuevo disco, grabado junto a varios amigos y lleno de “perlas”. Como anticipo sonó “Hoy reggae”, quinto corte de difusión, junto a Guillermo Bonetto de Los Cafres. Además, confirmaron una nueva fecha para el 20 de noviembre en el C Art Media, que será la última del año. “¿Tienen algo que hacer?”, preguntó el Mono.

Pero entre chistes y canciones hubo un momento especialmente emotivo. El Mono pidió un aplauso fuerte para Maikel, “su guerrero favorito”. El guitarrista aprovechó para agradecer a su familia, sus amigos y especialmente a Malena, su médica y hoy amiga, a quien reconoció por haberlo acompañado durante su recuperación y haberle salvado la vida. Por unos minutos, el ruido del pogo dejó lugar a otro tipo de celebración.

“Postal”, “Perdóname”, “Desearía”, “Amor secreto”, “El universal”, “Me mata” y “El albañil” fueron empujando la noche hacia el final. Aunque decir “final” con Kapanga siempre es complicado. “Ahora sería el Mono Relojero, la última canción. Cómo les gusta la joda, eh”, bromeó el Mono. Y entonces sí, aún quedaba un poco más de fiesta: subió Pablo “Blisky” Coll, de 2 Minutos, para acompañar el clásico “Mono relojero” y cerrar la noche.

Hay bandas que cumplen 30 años y hacen un repaso de su historia. Kapanga organizó una fiesta en el Teatro Flores porque esta vez habia más excusas que nunca para celebrar a la música y a los amigos.

 

 

 

ph: Pablo Oro

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