¿Alguna vez te molestó que tus viejos te manden mensajes preguntando si comiste o avisándote que va a llover? Detrás de cada advertencia cotidiana y cada pedido de cuidado se esconde la forma más pura y sincera en la que una generación aprendió a decir "te quiero".
En esta nueva carta abierta, Gonzalito reflexiona sobre el amor no verbalizado, el mandato de sostener a la familia y la importancia de valorar a nuestros padres a tiempo.








