Hay encuentros que no necesitan escenario grande ni producción sofisticada. Con guitarra en mano, el acompañamiento del Rasta y la conducción de Gonzalito Rodríguez, Lucho Scaglione —histórico bajista de Attaque 77 y hoy al frente de su proyecto solista Lucho Al Attaque— visitó el camión de Rock & Pop 95.9 en la 50ª Feria Internacional del Libro.y demostró que cuando el músico es genuino, lo demás sobra.
Vino, sommelier y equilibrios imposibles
La charla arrancó lejos del rock. Gonzalito descubrió que Lucho hizo una carrera de sommelier y ahí empezó todo. La anécdota de la escuela de vinos fue la primera en caer: "Me daban unos vinos y me decían: 'Alumno, escupa.' Y yo le decía: 'Vino de 50 lucas en mi barrio nos escupen.'"
Lucho reconoció que durante los dos años de cursada llegaba "medio en pedo a las 2 de la tarde" a su casa, algo que, según él, su mujer "se bancó bastante bien". La clave para sostener esa vida, explicó, es el equilibrio entre la noche y el deporte.
La pregunta obligada y una aclaración necesaria
Gonzalito fue directo: "¿Vuelve Attaque o no vuelve Attaque?"
Lucho no esquivó, pero tampoco firmó nada. Habló del vínculo con sus excompañeros y afirmó: "somos familia". Además, habló de los cinco años de distancia y de cómo ese tipo de silencios se resuelven con un café y es como si el tiempo no hubiera pasado. Lo que dejó en claro fue que: "Son los 40 años el año que viene, 1987-2027, y todos nos queremos mucho. Hay muchas posibilidades de que vuelva Attaque el año que viene. Si no volvemos somos unos boludos."
Ni confirmación ni desmentida. Una puerta entreabierta, y el rock argentino atento del otro lado.
El acústico: cuatro canciones, cuatro dimensiones
Sin batería, sin bajo, sin amplificadores. Solo dos guitarras y la voz de Lucho. El resultado fue un recital íntimo que funcionó como radiografía de su carrera.
"Espadas y Serpientes" abrió el show. El clásico de Attaque 77 —con su letra sobre cárceles, amores y promesas rotas— cobró una dimensión nueva en versión desnuda. El universo poético de la canción, tan arraigado en la escena punk-rock porteña de los noventa, resistió sin distorsión ni estructura de banda: resistió solo.
"Redemption Song" llegó después, en la traducción al español que Lucho convirtió en su propia versión del himno de Bob Marley. "Es muy fácil, pueden cantarla todos los que la conozcan", invitó al público. La letra de Marley —emancipación mental, profetas ignorados, historia que todavía puede reescribirse— encontró en la voz de Lucho una rugosidad que le sienta bien.
"Una Vez Más" tuvo dedicatoria explícita. Fue Lucho quien la ofreció: "Entre tanto garca, Messi nos hizo dar un alegrón muy grande ahí por el 2022." Luego, casi al pasar, soltó una reflexión que va más allá del fútbol: "Ya nos hizo dar cuenta que siempre hay que ir para adelante." La canción —con su estribillo de vueltas y cielos que se caen— es de esas que dicen más de lo que dicen.
El cierre fue "No Me Arrepiento de Este Amor", el cover que Attaque 77 incluyó en Otras Canciones (1999) y que entre ellos llaman, con devoción, "Santa Gilda". La historia de cómo llegaron a grabarla merece contarse completa: estaban en un casamiento buscando temas para ese disco de covers, terminaron de comer, empezó el bailongo y sonó la canción de Gilda. Bastó una mirada entre ellos. "Aceleramos la velocidad en la mesa y dijimos: 'Este es el tema.'"
Un amigo presente —Adrián Taverna, sonidista de Soda Stereo y Riff entre otros— le advirtió a Lucho: "No te arruines la carrera." Años después volvió y le dijo que había tenido razón.
Próximas fechas
16 de mayo — Rojo Club (Moreno)
30 de mayo — Encuentro Club (San Justo)
5 de junio — Ópera de La Plata (junto a Jauría)
25 de julio — El Teatro (Lucho la anunció como "35 de julio", pero vayan el 25, por las dudas)








