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Una noche para cantar y abrazarse.

Él Mató a un Policía Motorizado volvió al Arena con un guiño a Messi

Por: Sofía Llamedo.

La noche de primavera estaba ideal para disfrutar de una juntada previa al aire libre antes de entrar a disfrutar el show. Pasadas las 21:15, con un recinto todavía un poco espacioso, las luces se apagaron y una intro dio el pie al ingreso de Él Mató a un Policía Motorizado.

Con una pantalla horizontal como principal y dos más a los costados, la puesta en escena fue dirigida por el humo y los colores de las luces que armonizaban cada canción. “Navidad en Los Santos” fue quien abrió la noche con la premisa en la letra: “Es la fiesta que te prometí”. Le pegaron “El Héroe de la Navidad” y, para rematar, “Un segundo plan”, toda una declaración de principios.

A cargo de una lista de más de 20 temas estuvieron, como de costumbre, Santiago Barrionuevo en voz y bajo, Guillermo Ruiz Díaz en batería, Manuel Sánchez Viamonte en guitarra, Gustavo Monsalvo en guitarra y Agustín Spassoff en teclados.

“La noche eterna”, “Diamante roto”, “Medalla de oro” y “Chica rutera” sonaron al hilo y empezaron a levantar la temperatura de un público que ya estaba completamente metido en el show. Cuatro canciones, una detrás de otra, para confirmar que la noche recién empezaba y que todavía quedaba mucho.

“Más o menos bien” fue cantada hasta desgarrar gargantas. Es volver a las bases, volver a los amigos, volver a casa: “Desconocido, espero tus problemas se acaben y así volver a la senda del bien”, nos decía a cada uno de los presentes.

Él Mató se caracteriza por tener una increíble construcción de climas entre la tensión, la quietud, el movimiento y los sonidos distorsionados. Todo eso genera una energía enorme. “Mujeres Bellas y Fuertes” y “Nuevos discos” sonaron pegadas, dos canciones muy coreadas por todos los presentes. En el campo se veían grupos de amigos, amigas y, sobre todo, muchos románticos y románticas abrazados.

“Tantas cosas buenas” volvió a su último material y le pegaron “Amigo piedra”, infaltable. Mientras los cantitos de “¡Oooh, vamos El Mató!” no frenaban, Santiago le dedicó “El tesoro” a todo el Movistar Arena. En ese momento pasó algo increíble. La canción de por sí es hermosa, pero durante la interpretación, la escenografía del escenario proyectó de fondo una imagen de Messi, acompañada por ese sentimiento colectivo dentro del estadio: “Cuidarte siempre a vos, hasta el final”. Lealtad con lealtad se paga. El recinto completo se puso de pie y ovacionó al 10.

“Destrucción”, “Yoni B”, “Sábado” y “Excalibur” fueron algunos de los temas que sonaron para la vieja guardia. El Mató puede hacer un repertorio muy actual, pero también recuperar canciones que no aparecían hace años. Y cuando aparecen esos temas, también aparece otra parte de su historia: la de quienes los siguen desde hace años y conocen cada canción.

Luego de un parate, volvieron a escena para el tramo final con “El magnetismo”, “Ahora imagino cosas”, “Fuego” y “Chica de oro”. Cerraron con “Mi próximo movimiento” y, después de 24 canciones, podríamos decir 24 hits para quienes más los siguen, no hizo falta más nada. “Muchas gracias por venir esta noche hermosa de primavera, amigos y amigas”, dijo Santi.

La banda había hecho lo suyo durante toda la noche: construir el clima, sostener la tensión y dejar que el público disfrutara y se uniera al trance. Todo eso les permite perdurar gracias a la constancia y al talento. Porque quizás ahí está una de las claves de El Mató en vivo: ellos ponen las canciones; el movimiento y la razón los pone su gente.

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