En apenas cuatro años, Mujer Cebra pasó de ser una de las bandas emergentes más comentadas de la pospandemia a convertirse en uno de los nombres imprescindibles del nuevo rock argentino. Después de dos discos y una seguidilla de shows que prácticamente no les dio respiro, el grupo decidió hacer algo poco habitual: frenar. La pausa tenía un objetivo claro. El tercer álbum de la banda, que verá la luz en julio, debía ser algo distinto.
En su paso por los estudios de Rock & Pop, Santiago Piedra y Gonzalo Muhape contaron a Marce "Torabe" Martínez que la búsqueda empezó con una decisión casi programática: no repetir las fórmulas que ya les habían funcionado.
El año pasado tocaron poco y se dedicaron a escuchar música, compartir influencias y aprender nuevos instrumentos. El resultado fue un proceso creativo menos automático y mucho más exploratorio.
Esa inquietud ya puede percibirse en los adelantos publicados hasta el momento: "No esperes nada", "Páramo" y "ctrl v". Las nuevas canciones conservan la identidad de Mujer Cebra, pero apuntan hacia otro lugar.
"Queríamos abandonar un sonido más nostálgico, que miraba hacia atrás, y encontrar algo actual, nuestro y moderno", explicó Muhape durante la entrevista.
Paradójicamente, la transformación nació en un escenario tan extraño como cinematográfico. Después de perder su sala de ensayo, la banda terminó alquilando una oficina en pleno Microcentro porteño. Llegaban cuando los abogados y oficinistas se iban, armaban los instrumentos y se quedaban trabajando hasta las tres de la mañana. La experiencia no fue solamente una anécdota. Muchas de las maquetas del disco nacieron ahí y algunos sonidos registrados en aquellas sesiones terminaron formando parte de las nuevas canciones.
El contraste parece describir perfectamente el momento de Mujer Cebra: una banda asociada a cierta oscuridad post-punk que ya no quiere romantizar el pasado ni quedar atrapada en sus propias referencias.
Aunque suelen aparecer comparaciones con bandas como The Cure, Joy Division o algunas figuras del rock alternativo argentino, ellos prefieren pensar su música desde otro lugar. Como una mezcla de influencias y experiencias propias que se resiste a las etiquetas.
La idea de pertenecer a una escena existe, pero sin manifiestos ni fronteras estéticas. Para ellos, el nuevo rock argentino se parece más a un cruce de mundos que a un movimiento uniforme.
Y en esa lógica encaja perfectamente este nuevo capítulo de Mujer Cebra: una banda que, justo cuando empieza a consolidar un sonido reconocible, decide correrse de su propia zona de confort para buscar algo nuevo. Una decisión arriesgada, sí. Pero también una de las razones por las que siguen siendo una de las propuestas más interesantes de la escena local.
Mientras esperan el lanzamiento del tercer disco, "No esperes nada", "Páramo" y "Ctrl V" funcionan como la primera pista de una banda que eligió avanzar en lugar de quedarse contemplando sus propios éxitos.
Mirá la entrevista completa y las versiones acústicas de "Páramo", "Nos esperes nada" y "XXYY".







