Desde los patios de La Plata hasta el Estadio Obras, Sueño de Pescado es mucho más que una banda de rock barrial: es una familia, una comunidad, un proyecto de vida que sobrevivió a la crisis económica, a los costos de la autogestión y al golpe más duro de todos: la muerte de Juan Manuel Calabró, "Guachi", cofundador y alma gemela del cantante Manuel Rodríguez.
"Guachi era mi hermano, mi socio, otra parte mía. Con él fundamos Sueño", contó Manu en el estudio Norberto “Pappo” Napolitano, sin rodeos, con esa honestidad que atraviesa cada canción de la banda.
Nacida en 2013 en La Plata —aunque Manu lleva más de 25 años tocando en esa escena—, la banda construyó su identidad a fuerza de rock crudo, letras directas y una autogestión que les costó sudor pero les dio libertad. Sin sellos, sin productoras que les marquen el paso. "Elegimos el camino de desarrollar las cosas en nuestro tiempo. Nos estamos manejando nosotros mismos", aseguró el cantante. Una filosofía que los acerca más a Los Redondos que al mainstream, y que ellos mismos reconocen como herencia inconsciente.
Con seis discos en el lomo —de Venganza Primavera (2014) a Ladrones del Silencio (2025)—, Sueño de Pescado está en medio de una gira que tiene algo de cierre y algo de inicio. El concepto es simple y poderoso: un show por disco, en orden cronológico, en distintos puntos del país. "Es una gira definitoria por el traspaso de etapa", explicó Manu. Ya pasaron por Pompeya, San Justo y Uruguay. Ahora es el turno de La Palabra, el cuarto álbum, un disco doble que llega a Temperley este jueves 19 de junio desde las 20hs en el Auditorio Sur.
Durante su paso por nuestro estudio, Manu agarró la guitarra para regalarnos un momento íntimo y visceral. Interpretó en formato acústico "Mordiendo pecados" y "Canción de adiós", ambos temas pertenecientes a su último trabajo de estudio.
Encontrá toda la info en el Instagram de la banda: @sdepescado y escuchalos en Spotify.







