El rock argentino despide a una figura clave de su historia. Daniel Buira, baterista fundador de Los Piojos, murió este sábado a los 54 años, dejando una huella imborrable en una generación marcada por su sonido, su energía y su forma única de entender la música.
Según trascendió, el músico fue hallado en la sede de La Chilinga, su escuela de percusión, en Ciudad Jardín (zona oeste del conurbano bonaerense). Allí se descompensó durante la madrugada tras manifestar dificultades para respirar, y falleció en el lugar. La Justicia investiga las causas de su muerte.
Buira fue parte fundamental de Los Piojos desde sus comienzos, a fines de los años ’80, integrando la banda en su etapa más formativa y acompañando el crecimiento de un grupo que terminaría convirtiéndose en uno de los más convocantes del rock nacional. Su estilo —potente, sensible y profundamente rítmico— ayudó a definir la identidad de la banda en discos y shows que hoy son parte de la memoria colectiva.

Además de su paso por Los Piojos, fue el creador de La Chilinga, un espacio clave para la percusión en Argentina, por donde pasaron miles de músicos y donde transmitió su pasión por el ritmo como forma de expresión y encuentro.
Hoy el dolor atraviesa a toda la comunidad piojosa y al rock argentino en su conjunto.
Su forma de tocar, su energía y su sensibilidad quedan para siempre en esas canciones que todavía nos siguen llenando el alma.
Gracias por la música, Dani.







