Por Sofía Llamedo.
Luego del épico show en el Monumento a la Bandera ante más de 300 mil personas, Fito Páez desembarcó en la Ciudad de Buenos Aires para presentarse en su primera fecha de cuatro del “Sale el Sol Tour”.
Pasadas las 21, se apagaron las luces y el piano claro en el centro del escenario encandilaba a los 10 mil presentes. Vestido de punta en blanco impecable, Fito Paez salió a escena y, casi como un acto reflejo, todos los presentes se pusieron de pie. Los primeros acordes de “El diablo de tu corazón” confirmaron que no sería un show más. “Un placer, Buenos Aires”, saludó, para continuar con “Hazte fama” y “Lejos de Berlín”, que fue una de las perlitas de la noche.
La banda suena descomunal de principio a fin. Hay algo hipnótico en la manera de mover las manos de Fito: es el director de su propia orquesta. Con ellas marca entradas, cambia los climas, experimenta y convierte cada tema en una escena irrepetible dentro del recital. Del tango a la salsa, del susurro al estribillo potente, todo perfectamente ordenado.
Con una lista de más de 20 temas, recorrió sus 40 años de carrera y 28 discos frente a un público que nunca dejó de ovacionar. “Nunca podrán sacarme mi amor” y “Lo que el viento nunca se llevó” sonaron y son canciones que no suele cantar en sus últimos shows.
Un gran momento íntimo fue cuando, solo en el escenario, entonó “Yo vengo a ofrecer mi corazón” y apareció la gran Fabi Cantilo. Sin dudas, el puente emocional entre las distintas etapas de la obra de Fito. Ella subió a escena y el Arena vibró. Interpretaron “Fue amor” y algo cambió en el aire. Una conexión que excede lo musical: es amor.
El piano en “Al lado del camino” bajó la intensidad con un Páez más íntimo. Minutos después, con todo el público de pie, sostuvo el estribillo de “Y dale alegría a mi corazón”, que parecía no tener final. Cada vuelta sonaba más fuerte. Fito dejó de dirigir y pasó a acompañar, porque la canción ya no le pertenece. Luego fue ovacionado al ritmo de “Ole, ole, ole, Fito” y agradeció entre risas: “me da mucho pudor”.
Antes de cantar “Polaroid de locura ordinaria”, contó: “Esta canción siempre la cantaron muy bien. Está basada en un cuento de una ciudad del mundo en la que probablemente esa chica haya sido Fabi”.
El tramo final no dejó nada afuera. “El amor después del amor”, “A rodar mi vida” y “Ciudad de pobres corazones” terminaron de sellar una secuencia de hits. “La música no es solo entretenimiento, es el más maravilloso milagro de la humildad. Pasan cosas más allá del bla bla y del más allá. Esto sucede en vivo ahora. Nunca me va a alcanzar devolverles el amor que me dan”, aseguró el rosarino.
El cierre estuvo en manos de “Del 63”, “Sale el sol” y "Mariposa tecknicolor". Fito agradeció, se emocionó e insistió en que no le alcanza nada para devolver lo que recibe: “Gracias totales, dijo Gustavo”, exclamó.
Así, el “Sale el Sol Tour” desembarca en Buenos Aires y consolida el gran lazo entre el rosarino y su público con canciones que laten cada vez más fuerte.
Cobertura audiovisual: Valentina López







