Por Sofía Llamedo.
Con la luna llena posada sobre la calle Corrientes, el Teatro Gran Rex se vistió de gala para festejar los 40 años de Locura, el disco de Virus editado en 1985. Fue el álbum más sofisticado de la banda y también el que más exploró una temática sexual. Era el favorito de Federico Moura y, además, el más exitoso en ventas, con más de 200.000 copias vendidas en Argentina.
Cerca de las 21h, las filas de fanáticos para ingresar se enredaban por las escaleras del teatro. Minutos después, el telón se abrió y la banda salió a escena vestida de traje, impecable. “Sin disfraz” fue la elegida para abrir el show.
Continuaron con "Tomo lo que encuentro" y Marcelo Moura saludó ante una gran ovación: “Gracias a todos por venir, tenemos sorpresas muy lindas”, casi como una advertencia. “Superficies de placer” fue la antesala de "Volátil", una de las perlitas de la noche, ya que el público pide mucho esa canción en particular.
“Es una noche muy especial para nosotros. Tenemos varios invitados de lujo. Voy a presentar al primero, al señor ATR”, gritó Moura desde el escenario. El teatro entero ovacionó nada más y nada menos que a Pablo Lescano. Fiel a su estilo, el cantante de Damas Gratis les pidió a los presentes que se pararan y prendieran sus linternas para cantar “Pronta entrega”. Un cruce generacional y fiestero que sorprendió a más de uno: la vieja escuela quedó atónita y los más jóvenes agitaron sin parar.
“Pecado para dos”, “Dicha feliz” y “Destino circular” sonaron pegadas, mientras que “Persuadida” obligó a varios a levantarse de las butacas y empezar a mover el cuerpo al ritmo de Virus. Después llegó “Soy moderno, no fumo”, donde Marcelo prendió un cigarrillo para que todo cobrara un poco más de sentido: una ironía perfecta entre la letra, la puesta en escena y la actualidad.
“Polvos de una relación” fue una de las canciones elegidas por el cantante para recorrer las butacas de quienes disfrutaban el show. Entre fotos, besos y abrazos a los fanáticos, volvió al escenario para hacer bailar a todos con “Lugares comunes”.
“El finde pasado vine a ver un show aquí y me voló la cabeza. Por eso decidí invitar al músico que lo hizo y él aceptó. Tengo el honor y orgullo de presentar al señor Alejandro Lerner”, expresó Moura. Todo el Gran Rex respondió con una ovación. Junto a la banda interpretaron “¿Qué hago en Manila?”. “Un honor. Lo más grande de nuestras raíces, de nuestro rock hispanoamericano”, aseguró Lerner.
Pasadas las 22, uno de los momentos más íntimos llegó con “Despedida nocturna” y fotos del gran Federico reflejadas en la pantalla. Después de una breve pausa, regresaron con temas como “Encuentro en el río”, “Mirada speed” y “Me puedo programar”.
Uno de los rumores más fuertes de la jornada era la posible aparición de Pity Álvarez, después de que se viralizaran imágenes de ensayos junto a la banda. Marcelo aclaró: “Iba a tocar ‘Imágenes paganas’, un tema que ensayamos porque él lo reversionó, pero por un problema judicial no vino”. Después agregó que interpretarían su versión de la canción “para hacerle un honor”.
“Amor descartable” sumó la presencia de Leo García, compañero de giras según contó el cantante. Más allá de los invitados y la lista de clásicos, Virus mostró un nivel impecable de principio a fin. Elegantes y con una precisión clave, cada músico sostuvo la vara bien alta durante toda la noche. Marcelo, por su parte, nunca se quedó quieto y eso también se notaba cada vez que se agachaba unos segundos para descansar, pero sin perder jamás el control del show.
“Hay que salir del agujero interior”, “Luna de miel en la mano” y “Wadu Wadu” sonaron al hilo obligando a los más grandes y a los más chicos a pararse y bailar. Finalmente, se despidieron bien arriba con “Carolina querida” y un infinito gracias entre el publico y la banda. El Gran Rex festejó un disco histórico de la música argentina y también confirmó que cuatro décadas después, las canciones de Virus siguen encontrando nuevas generaciones para cantarlas.







