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La teatralidad de Para quién trabajás Vol. 1.

Marilina Bertoldi, una mujer del espectáculo, en el Complejo C Art Media

Por Sofía Llamedo.

Marilina Bertoldi se presentó en la primera de sus dos noches en el Complejo C Art Media para celebrar Para quién trabajás Vol. 1. El disco llega respaldado por un gran presente: hace pocos días ganó el Premio Gardel a Mejor Álbum de Artista de Rock, distinción que recibió dejando una de las frases más comentadas de la ceremonia: "¡Aguante el rock and roll y los homosexuales!". Según contó la propia Bertoldi, el trabajo fue gestado durante un año y medio en soledad, con un equipo reducido y una marcada impronta personal.

Pasadas las 21, las luces bajaron, el humo comenzó a cubrir el escenario y una intro sumergió al público en una misma frecuencia. Los primeros acordes de "No quieren más mi rocanrol" marcaron el ingreso de los músicos. A Marilina apenas se la distinguía entre el juego de luces. Su presencia era una voz que surgía desde la oscuridad. "Les voy a dar más rocanrol", dispara al final de la canción, casi como una declaración de principios y una advertencia sobre lo que vendrá: energía explosiva, una artista hipnótica, un sonido avasallante y una puesta cargada de personalidad.

"Para quién trabajás" la trajo a escena con un look icónico: pantalón oxford arlequín en blanco y negro, un saco rojo descomunal, un corpiño brillante con forma de estrellas y una peluca blanca que completaba el look. Siguió con "Autoestima" y ese sample irresistible de Charly García, para luego enlazarlo con una versión de "Me vuelvo cada día más loca", clásico de Celeste Carballo que Bertoldi reversionó recientemente junto a Juliana Gattas.

Después de recorrer varias canciones de Mojigata, abandonó el escenario por unos instantes mientras la banda sostenía una extensa zapada. Regresó con otro cambio de vestuario: un tapado dorado de grandes volados para interpretar "Amuleto" con toda la sensualidad y teatralidad que caracterizan sus shows. Ahí sí llegó el momento de hablar. "Buenas noches. Tengo que bajar unas revoluciones, me voy a sentar con la gente de prevención", bromeó mientras alternaba tragos de distintos vasos. Era raro que todavía no hubiera apelado a esa espontaneidad inigualable. El público conecta, se rié, agradece y se entrega a la magia de Bertoldi.

"Remis", "Por siempre es un lugar", "Rastro" y "Enterrarte" marcaron uno de los pasajes más tranquilos de la noche, aunque no por eso menos celebrados. Cada canción fue recibida con una ovación que confirmó que la intensidad de Bertoldi no depende exclusivamente del volumen o la velocidad. Las luces cumplieron un papel fundamental. Los contrastes entre luces y sombras aportaron una teatralidad constante y construyeron distintos climas de intimidad.

El Complejo Art Media no dejó de agitar ni un segundo. Los cantitos fueron desde "¡Vivan las lesbianas!" hasta el ya clásico "el que no salta votó a Milei". En sintonía con ese clima, Bertoldi respondió: "¡Vivan las drag queens y vivan los trolos! Ahora vamos a entrar en una nueva sección. Como habrán visto, quería sacarme de encima los temas nuevos", lanzó entre risas. "Vamos a un momento sensible porque, al fin y al cabo, solo soy una chica", agregó, citando a Los Simpsons.

Fue entonces cuando sorprendió con una reversión de "Amores como el nuestro", que fue recibida con entusiasmo. Ya con el saco rojo de la apertura nuevamente en escena, "De caza" y "El gordo" desembocaron en un explosivo cover de "Quieren Rock". Y cuando parecía que el recital había alcanzado su punto máximo de euforia, apareció la intro de "¿O no?", de Prender un fuego. Una canción que quedó asociada a una época y a una frase que todavía resuena con fuerza: "Estaba enojada y ahora estoy preparada ¿o no?".

"La casa de A", "Fumar de día" y "Racat" fueron acomodadas con precisión dentro de la lista para conducir al público hacia un momento inesperado: una suerte de meditación guiada colectiva encabezada por la propia Bertoldi. Entre mantras improvisados, pedidos de paciencia y recordatorios de que es "una mujer del espectáculo", convirtió un simple cambio de ropa en uno de los momentos más graciosos y espontáneos de la noche, antes de regresar para ofrecer "la parte más violenta y sádica del show".

"Sexo con modelos", "Cosas dulces" y "Mdma" ocuparon los últimos lugares de una lista de más de 30 temas. "Muchas gracias por estar acá y por haber venido. Quiero mandarle un saludo especial a Julián, mi sobrino, que va a cumplir años en breve", interrumpió.

Marilina Bertoldi no se limita solo a tocar o componer canciones. Las actúa, las exagera y también las vuelve un personaje. Todo está dominado por el volumen, el agite y la performance, pero también encuentra la manera de cerrar la noche desde la intimidad. "Monstruos", la canción que cierra Para quién trabajás Vol. 1 y que contiene un audio con las voces de sus sobrinos, resultó un final perfecto. 

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