Una visita a la Catedral de Buenos Aires puede terminar en una pregunta incómoda: ¿cuánto sabemos de quienes pelearon junto a San Martín? Desde ese lugar arrancó Martín Leguizamón en Quién Paga La Fiesta, con una columna sobre las mujeres de la Independencia y los nombres que quedaron a la sombra de los grandes próceres.
El historiador, politólogo y profesor de la UBA tomó la bandera de los Andes como disparador para discutir una imagen repetida: las mujeres cosiendo y los hombres haciendo la Revolución. Su planteo fue mirar más allá de esa división y recuperar a quienes también participaron de las campañas.
“La historia se encarga de ocultar tanto a negros como a las mujeres”, sostuvo.
La conversación retoma una punta que había quedado abierta en la columna sobre Andrés Ibáñez, “El Azulado”. Allí, Leguizamón había puesto el foco en los soldados afrodescendientes y en las mujeres que pelearon durante las guerras de comienzos del siglo XIX. Esta vez, ellas ocuparon el centro del relato.
Leguizamón habló de un grupo de 27 mujeres al que llamó “batallón sagrado” y al que atribuyó participación en el cruce de los Andes. En su reconstrucción, vinculó a esas combatientes con las dificultades para incorporarse a las fuerzas militares y obtener reconocimiento por su servicio.
Entre los nombres que mencionó aparecen Martina Chapanay, Pascuala Meneses y Josefa Tenorio. Sus trayectorias permiten acercarse a una participación femenina mucho más amplia que la postal de las damas patricias.
El paseo llevó además a Leguizamón a retomar los homenajes a San Martín y Belgrano, y el modo en que se construyó su recuerdo. Un tema que ya había abordado en la leyenda de los siete granaderos: quiénes reciben honores y quiénes quedan fuera de la memoria colectiva.
Entre banderas, campañas y monumentos, la columna dejó una invitación: volver a mirar la historia y preguntar por las personas que faltan en la foto.




