Si la historia argentina fuera una película de aventuras, Hipólito Bouchard tendría demasiado material para un solo guión. Marino francés, granadero de San Martín, corsario, navegante alrededor del mundo y protagonista de una de las expediciones más extraordinarias de la Independencia.
Y, según contó Martín Leguizamón en su columna de historia de Quién Paga La Fiesta, también fue “el surfista de la Revolución”. El historiador, politólogo y profesor de la UBA volvió a Rock & Pop junto a Martín Ciccioli, Magui Aicega y Gaby Acosta para rescatar a uno de esos personajes que muchos reconocen apenas por el nombre de una calle.
De Francia a pelear con San Martín
Bouchard nació en Francia en 1780, llegó a Buenos Aires en 1809 y, tras la Revolución de Mayo, se sumó a la causa independentista.
En 1812 se incorporó al flamante Regimiento de Granaderos a Caballo y combatió junto a José de San Martín en San Lorenzo. Durante aquella batalla capturó una bandera realista, una acción que quedó registrada en el parte del combate.
Después volvió al mar y comenzó la etapa que terminaría convirtiéndolo en leyenda. Bouchard obtuvo una patente de corso de las Provincias Unidas y el 9 de julio de 1817 zarpó al mando de la fragata La Argentina. Su misión era atacar embarcaciones y posiciones españolas. Pero terminó dando prácticamente la vuelta al mundo.
Hawái y el “surfista de la Revolución”
Después de navegar por África y Asia, Bouchard llegó en 1818 a Hawái, donde se encontró con el rey Kamehameha I. Allí recuperó una embarcación argentina cuya tripulación se había amotinado y estableció relaciones con el reino hawaiano.
Y es en este punto donde aparece uno de los capítulos más delirantes de la columna de Leguizamón. Según relató el historiador, Bouchard había crecido fascinado por las historias sobre los habitantes de la Polinesia que se deslizaban sobre las olas. Al llegar a Hawái finalmente habría podido probarlo.
La historia incluye incluso una competencia de surf por el amor de una princesa hawaiana. Tres olas. Tablas de madera. Y un ganador Bouchard como protagonista. Un episodio que Leguizamón resume con una frase atribuida al corsario: “Hay que atacar los miedos”.
¿California fue argentina?
Después de Hawái, Bouchard siguió rumbo a América. En noviembre de 1818 atacó Monterrey, entonces capital de la Alta California española, tomó el fuerte y durante varios días la bandera de las Provincias Unidas flameó sobre la ciudad.
¿California fue argentina durante una semana? No exactamente. No existió una anexión formal del territorio: fue una ocupación militar dentro de la guerra contra España. Pero el episodio no deja de ser extraordinario. Un corsario de las Provincias Unidas había llevado la revolución iniciada en Buenos Aires hasta la costa del Pacífico norteamericano.
Después continuó su campaña contra posiciones españolas y finalmente participó de la lucha por la independencia del Perú, donde terminó radicándose.
Los personajes que quedaron escondidos en las calles
La historia de Bouchard continúa una serie de columnas en las que Leguizamón busca sacar a los próceres del bronce y devolverles una dimensión mucho más humana.
Ya lo hizo con Manuel Belgrano, “el rockstar del siglo XIX”, con la leyenda de los siete granaderos de San Martín, con el 9 de julio que no te enseñaron y con la increíble historia de los escoceses que pelearon por Argentina.
Ahora le tocó a Bouchard.
Para muchos, apenas una calle cerca del Luna Park. Después de escuchar esta historia, bastante más: el hombre que peleó con San Martín, cruzó medio planeta, llegó a Hawái y terminó levantando la bandera argentina en California.




