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La historia de su pelea por la Independencia.

Andrés Ibáñez, “El Azulado”: de esclavo africano a capitán con San Martín

Hay nombres que quedaron en avenidas, plazas y monumentos. Otros directamente desaparecieron del relato. Andrés Ibáñez pertenece al segundo grupo.

Martín Leguizamón volvió a Quién Paga La Fiesta para contar la historia de “El Azulado”, un africano que llegó esclavizado a Buenos Aires siendo adolescente y terminó combatiendo por la Independencia hasta alcanzar el grado de capitán. Una vida que obliga a mirar de nuevo quiénes formaron realmente los ejércitos que hicieron la Revolución.

De África a Buenos Aires como esclavo

Según reconstruyó Leguizamón, la historia comienza a principios del siglo XIX en el sur de África. Ibáñez tenía alrededor de 15 años cuando fue capturado y trasladado por la fuerza al Río de la Plata.

Llegó a una Buenos Aires en la que la esclavitud era parte de la vida cotidiana. Pero también a una ciudad que estaba a punto de explotar.

En 1806 llegaron las Invasiones Inglesas. Y, como Leguizamón contó en ¿Por qué los escoceses pelearon por Argentina?, aquella guerra transformó para siempre a Buenos Aires: vecinos, milicias, esclavos, libertos y mujeres terminaron involucrados en la defensa de la ciudad. 

Ibáñez consiguió su libertad para incorporarse como soldado.

Los soldados negros de San Martín

La imagen escolar del Ejército de los Andes suele ser bastante más blanca que el ejército real. Una parte fundamental de las fuerzas independentistas estuvo integrada por negros, pardos y libertos, muchos de ellos antiguos esclavos que consiguieron su libertad a cambio del servicio militar.

Ibáñez fue uno de esos hombres. Integró el Batallón Nº 8, combatió durante las campañas de la Independencia, alcanzó el grado de capitán y recibió cinco medallas por su actuación.

Su historia vuelve a cruzarse con un tema recurrente en las columnas de Leguizamón: los protagonistas borrados del relato oficial. Algo que ya apareció en la leyenda de los 7 granaderos de San Martín y en el 9 de julio que no te enseñaron.

Las mujeres también estaban peleando

La columna abrió además otro capítulo: el papel de las mujeres en las guerras de comienzos del siglo XIX.

Leguizamón recordó a Manuela Pedraza, que combatió durante las Invasiones Inglesas y fue reconocida por su actuación, y volvió sobre aquellas mujeres que durante décadas fueron presentadas únicamente cosiendo uniformes o asistiendo heridos. “Peleaban”, remarcó.

Del campo de batalla a una pulpería porteña

Después de años de guerra, Andrés Ibáñez regresó a Buenos Aires. Había llegado esclavizado desde África. Volvía convertido en capitán.

Terminadas las campañas independentistas, se instaló en la ciudad y abrió una pulpería. Según cuenta Leguizamón, ese lugar estaba en Carlos Calvo y Tacuarí y llevaba el nombre que acompañaría al protagonista de esta historia: El Azulado.

Un recorrido brutal para un personaje prácticamente ausente de la memoria popular.

Porque cuando hablamos de San Martín y de la Independencia solemos repetir siempre los mismos apellidos. La historia de Andrés Ibáñez recuerda que detrás de ellos marcharon miles de hombres y mujeres cuyos nombres casi desaparecieron.

El Azulado fue uno de ellos: llegó a Buenos Aires como esclavo y terminó peleando por la libertad de una tierra que todavía estaba inventándose.

 

Mirá la columna completa de Martín Leguizamón en Quién Paga La Fiesta, junto a Martín Ciccioli, Magui Aicega y Gaby Acosta, de lunes a viernes de 13 a 16 por Rock & Pop 95.9.

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