Scaloni dijo que era "solo un partido de fútbol". Mentira piadosa. Argentina vs. Inglaterra nunca fue solo un partido de fútbol. Y Martín Leguizamón, politólogo, historiador y profesor de la UBA, volvió a los estudios de Quién Paga La Fiesta —junto a Martín Ciccioli, Magui Aicega y Gaby Acosta— para explicar por qué esta relación es tan extraña, tan contradictoria y tan nuestra.
El mismo país que putea a los ingleses por Malvinas es el público favorito de los Rolling Stones. La mitad del plantel de la Selección juega en la Premier League. Los Beatles nos enamoraron. Mixed emotions.
Todo empezó con un grito de guerra en gaélico
La historia de Argentina con los ingleses —dice Leguizamón— no arranca en el 86 con Maradona, ni en el 82 con Malvinas. Arranca en 1806, con la primera invasión inglesa. Y lo que muy poca gente sabe es que quienes pelearon contra los ingleses en esa invasión no fueron sólo criollos: fueron también escoceses. Un grupo de doce soldados de los clanes, escapados de la batalla de Culloden, donde los Dragones Rojos ingleses destruyeron a su pueblo. Llegaron acá, se instalaron, y cuando vinieron los ingleses en 1806 y 1807, los escoceses pelearon del lado argentino.
¿El grito de guerra? Crua Chan. El mismo que canta Luca Prodan en Sumo. En gaélico significa "atrás, ratas": el alarido que los clanes le gritaban a los ingleses en batalla. Y Luca lo sabía. No era casualidad. La casa donde vivió Luca en el Casco Histórico —sobre Alsina y Defensa, donde se combatieron las invasiones— fue habitada por esos mismos escoceses siglos antes. Leguizamón contó que Luca decía que sentía ruidos en esa casa. Difícil no creerle.
El primer partido de fútbol en Argentina lo jugaron escoceses.
En 1867 —ya instalados en Buenos Aires, trabajando en los ferrocarriles— dos hermanos escoceses, Thomas y James Hagg, sacaron una pelota y jugaron el primer partido de fútbol en suelo argentino. El lugar: lo que hoy es el Planetario de Palermo. Hay un monolito ahí que nadie visita. Dice exactamente eso. Vayan y saquen fotos.

El fútbol tampoco lo trajo cualquier inglés. Lo trajo después otro escocés: Alexander Watson Hutton, que llegó en 1881, engañado para dirigir un colegio británico que estaba en ruinas. Lo que hizo Hutton fue fundar una escuela donde el fútbol era materia obligatoria, herramienta pedagógica. Eso terminaría siendo el germen de la AFA —que nació con nombre en inglés (Argentine Association Football League, fundada el 21 de febrero de 1893)
Y acá viene el dato que conecta todo: Watson Hutton, el Príncipe Felipe de Edimburgo y Luca Prodan estudiaron en el mismo colegio en Escocia. El Gordonstoun. El más exclusivo de Europa para monarquías y familias acomodadas. La familia italiana de Luca lo mandó ahí. Por eso Luca hablaba inglés y francés como nadie.
Por qué el fútbol bajó al pueblo y el rugby se quedó arriba
Es la pregunta de fondo. Y la respuesta está en la historia de la educación argentina.
En Inglaterra, un filósofo llamado John Locke propuso usar el deporte como herramienta para articular la burguesía con el pueblo a través de las escuelas públicas. Salieron a colonizar —Nueva Zelanda, Australia, Fiyi— y llevaron el rugby y el fútbol a cada escuela pública que fundaron.
¿Qué pasó acá? Que las escuelas medias públicas en Argentina llegaron recién en 1919, con la Reforma Universitaria. Hasta entonces, las escuelas secundarias eran privadas, para quien pudiera pagarlas o dar el examen de ingreso al Nacional Buenos Aires. Entonces el rugby y el fútbol de élite quedaron en esas escuelas privadas de zona norte.
Pero había otra Argentina. La de los conventillos, donde los inmigrantes italianos y españoles —que ya conocían el fútbol— jugaban en la calle, en el potrero. Ahí nació Boca, en 1903, en el banco de la plaza Solís. Ahí nació el fútbol nuestro. Y los colores de muchos clubes con camisetas con negro y rojo no son casuales: son los colores del anarquismo y el socialismo, los primeros sindicatos del puerto, del ferrocarril, todos de inmigrantes.
Con el tenis pasó lo mismo: fue élite hasta que apareció Vilas, con los pelos y la vincha, y todo el mundo quiso jugar.
Somos el país que le canta "atrás, ratas" en gaélico a los ingleses desde 1806, que les adoptó el fútbol, el rock, el tenis y los ferrocarriles, y que hoy les reclama por Malvinas mientras se emociona en los shows de Coldplay. Somos esto. Y está bien.
Seguí la columna de historia de Martín Leguizamón todos los jueves en Quién Paga La Fiesta, con Martín Ciccioli, Magui Aicega y Gaby Acosta, de lunes a viernes de 13 a 16 hs por Rock & Pop 95.9.








