En una noche que también tuvo clásicos sanadores.

Las Pelotas presentó en vivo “Sin la Piel”

Por: Sofía Llamedo.

La noche estaba gris, con bastante humedad y una llovizna caía sobre quienes hacían la fila para ingresar al teatro Vorterix. Adentro, los cantitos eran cada vez más efusivos y dejaban claro que la espera estaba llegando a su fin.

"Cuando ves alrededor" comenzó a sonar pasadas las 21. La canción que abre el disco fue la encargada de dar inauguración a la noche. Continuaron con "¿Qué podés dar?" y "Saben". La ovación del público ya había copado cada rincón del lugar y el agite de todos los fanáticos calentaba motores para la canción que le dio nombre a su nuevo material: Sin la piel.

En total, fueron seis las canciones del nuevo disco que formaron parte del repertorio. Además de las mencionadas, sonaron “Es Clara”, “Los Dos”, “Tanto Más” y “Esperar el tiempo”. Los nuevos temas lograron intercalarse con los clásicos con naturalidad, como si ya formaran parte del repertorio habitual de la banda. En cada una, las pantallas acompañaron con la artística del disco y las letras.

Uno de los momentos más cercanos de la noche fue con “Víctimas del cielo”. Germán Daffunchio dejó el escenario y se acercó al público, parado junto al vallado, para cantar mientras tomaba de la mano a sus seguidores. Después llegaron “Cómo se curan las heridas” y “Siempre estará”.

Con esas primeras canciones ya se podía entender la hoja de ruta del show: una noche de clásicos sanadores, de esas en las que cada canción parece tener su propio recuerdo en cada fanático.

No faltaron “Personalmente”, “Ya lo sabés”, “Si supieras” y “Que estés sonriendo”, con sus dosis de reggae que dejaron a más de uno medio manija. Antes de “Hasta el fondo del río”, Daffunchio expresó: “Siempre igual, loco, vamos juntos”, y luego gritó la estrofa: “No podemos esperar otra cosa, los mercenarios traicionan igual”.

Cerca del final, “Esperando el milagro” desató el cantito de “El que no salta es un inglés” y también “La patria no se vende”. Nunca dejaron de agitar y de cantar. Después de un breve impasse, la banda volvió al escenario con “Veoyover”, canción que abre Todo por un polvo, de 1999.  “Día feliz” anunció la despedida, aunque todavía quedaban dos clásicos para cerrar la noche: “Será” y “Capitán América”. En esta última, los presentes se fundieron en un solo pogo entregandose por completo al gran estribillo: "América, debo estar en América del Sur. Bien al sur".

La banda se despidió entre aplausos, con canciones nuevas que encuentran su lugar y los clásicos que siguen funcionando como punto de encuentro para varias generaciones. Con 38 años de historia, Las Pelotas continúa haciendo lo que mejor sabe: cruzar presente y pasado, y demostrar que hay canciones que, por más tiempo que pase, todavía tienen mucho para decir. Por suerte, Sin la piel encontró su lugar en una historia que empezó en 1988 y que, casi cuatro décadas después, sigue escribiéndose arriba de escenarios.

Redes sociales

Seguinos en todas las plataformas!

  • twitter

  • twitter

App Móvil

Buscanos en las tiendas

Rock and Pop en Google Play