Otra noche sold out con hits de todas sus épocas

Babasónicos reescribe su propio futuro en el Movistar Arena

Por Sofía Del Gesso

Muchas bandas sostienen su éxito repitiendo la misma fórmula año tras año. Babasónicos juega en otra liga: su convocatoria masiva responde a una búsqueda constante que no negocia con la comodidad. La noche del 16 de octubre lo volvió a certificar al concretar su cuarto Movistar Arena agotado de 2026, un hito que ratifica la vigencia de un grupo con más de treinta años de carrera.

A las 21:09, las tribunas y el campo ya eran un hervidero. Once minutos más tarde, a las 21:20, la penumbra total desató el primer grito de la noche. El arranque apostó a la frescura con "Revelaciones aparte", corte de Cuerpos Vol. 1, sorprendiendo a las primeras filas que cantaban cada estrofa de memoria. En el centro de las miradas, Adrián Dárgelos desplegó ese magnetismo entre sensualidad y soltura, moviendo las caderas ante un público entregado.

"Tiempo off" acentuó el pulso bailable antes de desembocar en el estallido de "Pijamas". En el estadio se daba una postal particular: padres, madres e hijos compartiendo el mismo ritual. Esa convivencia generacional expone la mayor virtud del grupo: estar vigentes y, por sobre todas las cosas, sonar actuales.

Con "Yo anuncio" la dinámica quedó marcada, y la llegada de "Fizz" transformó el lugar en una fiesta íntima: parejas abrazadas, baile distendido y vasos de fernet y cerveza fría acompañando el momento. La puesta de luces, precisa y envolvente, potenció la presencia en escena de la banda, con un Dárgelos sonriente que disfrutaba cada instante.

El repertorio mantuvo un ritmo sin pausas a través de "Miau", "Las demás", "Risa" y "Once". Sin dar tregua, engancharon "El maestro", "Putita" y "En privado", para después pasar a "Estoy rabioso", "Labios apilados", "Puesto", "Ideas", "Advertencia" y el pop bailable de "Microdancing".

El punto más alto de la fecha llegó con "La pregunta". Consolidado como el momento clave de la velada, el tema paralizó el Arena bajo un clima denso y envolvente. Una muestra clara de cómo emocionar desde la experimentación sin recurrir a la nostalgia.

Camino al tramo final, la energía subió con "Maracuyá", "Mimos son mimos", "Paradoja", "Como eran las cosas”, "Bye Bye", "Carismático" y la infaltable "Yegua". Tras ese cierre, los músicos dejaron el escenario jugando la carta del falso final.

Minutos después, regresaron para los bises. Con la gente encendida, Dárgelos arengó con un enérgico "Vamos, vamos, por mucho más" antes de encarar "Cocos" e "Y qué".
Acto seguido, llegó el turno de “Mi propia música”, una de las canciones que forman parte de Cuerpos Vol. I, el último disco de Babasónicos. Con Dárgelos entonando la frase “no quiero perder mi propia música”, el tema desplegó un ritmo envolvente que volvió a invitar al estadio a moverse.

El broche definitivo llegó con "El colmo". Fue un recorrido fluido entre la memoria y el presente de Babasónicos; una lección de cómo habitar la propia historia sin quedar atrapado en ella, demostrando que su música sigue sonando a futuro.

 

Cobertura Audiovisual: Mateo Araujo

 

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