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¿Cómo fue la función de Ecos en el día en que hubiera cumplido años?

Soda Stereo: una noche especial para celebrar a Cerati

.Por Tatiana Cusato

Once de agosto de 2026. En ese día Gustavo Adrián Cerati hubiera cumplido 67 años. ¿Cómo estaría ahora? El número suena impactante pero si tenemos en cuenta que, por ejemplo, Ricardo Mollo tiene casi 2 años más y que los lleva de una manera impecable, ahí encontramos una linda respuesta a esa pregunta.

¿Y qué pensaría Gustavo de toda esta era tecnológica, la irrupción de la Inteligencia Artificial en tantos aspectos de la vida cotidiana? Ni hablar de la música generada con IA. Ahí la respuesta no es tan fácil de encontrar, porque si bien Cerati era un apasionado de las nuevas tecnologías, resulta muy difícil imaginarlo en un concierto donde no haya tracción a sangre. Así que la función de anoche resultó ser todo un desafío para la vieja guardia, aquellos que extrañamos ir a sus shows y vivir todas las emociones que transmitía.

Pero hay que sacudirse la nostalgia, vivir en el presente y tener la mente abierta para lo que estábamos por vivir en el Movistar Arena: una nueva función del ciclo Ecos de Soda Stereo en un día con una carga emotiva muy particular.

La expectativa era alta. El show empezó casi puntual y qué fuerte resulta ver a las siluetas de Charly Alberti, Zeta Bosio y Gustavo Cerati entrar juntos al escenario. Muy bien pensado para generar el efecto deseado y que los espectadores (y nuestros cerebros) entremos lentamente al código: “ok, ya sabemos que Gustavo no está, pero ese de ahí es Gustavo”.

Por supuesto que lo primero que sonó fue “Ecos”, ese temazo con el que cierra Nada Personal (1985). Continuaron con “Juego de Seducción” y ahí se escuchó la voz de Cerati con su saludo característico: “¡Hola preciosuras!”. Directo al corazón.

Como si el impacto hasta el momento no fuera suficiente, al momento de tocar “Nada Personal” se levantó una especie de telón translúcido que delimitaba el escenario y ahí sí, el impacto terminó siendo aún mayor porque el realismo de la imagen que proyecta la figura de Cerati es increíblemente realista. Una y mil veces los ojos se posan en Charly, Zeta, Gustavo. Gustavo, Zeta, Charly. Charly, Gustavo, Zeta para tratar de entender lo que estábamos viendo. Suponemos que ni en sus sueños más alocados de juventud los músicos hubieran imaginado que algún día darían un espectáculo de estas características.

Entre el público había muchos jóvenes sub 20, sub 30, que al observarlos se los podía ver disfrutar de esos temas al igual que lo habrán hecho sus propios padres cuando tenían sus mismas edades. Muchos de ellos seguro que también estaban ahí. Ecos no es solamente un concierto, es una experiencia totalmente nueva. Para quienes crecimos en otro milenio quizás sea necesario un poquito más de tiempo para adaptarnos, pero al mirar alrededor, al público más joven, no había ninguna duda de que estaban totalmente metidos en el espectáculo. Porque en definitiva el indestructible poder de las canciones de Soda Stereo es lo que nos termina de zambullir como si fuéramos un “Hombre al agua”. Y acá volvemos a la lista de canciones.

Ese fue el cuarto tema del show y le siguió “Ella usó mi cabeza como un revólver”. Al momento de “Cuando pase el temblor”, desde las pantallas se nos indicó utilizar los anteojos 3D que nos habían dado a la entrada,y con los músicos fuera del escenario disfrutamos de la canción como si estuviéramos metidos dentro de un videoclip.

Después se vino un trío de canciones de las más rockeras del repertorio de Soda: “Luna Roja”, “Toma la ruta”, y antes de tocar “(En) el séptimo día”, Zeta aprovechó para agradecer al público su presencia en “una noche muy especial que nos reúne a todos para cantar sus canciones”.

Y ahora sí, con la atención al detalle que suele caracterizar a Soda Stereo tanto en su música como en sus shows en vivo, Zeta y Charly dejaron solo a Gustavo. En una secuencia que incluyó la ayuda de un asistente (como lo hacía Eduardo "Barakus" Iencenella en la vida real): se le acercó un taburete alto y una guitarra criolla para la interpretación de “Té para tres”, ese tema que escribió cuando recibió la noticia de que su papá Juan José tenía una enfermedad terminal.

Tema emotivo, momento emotivo, todo el mundo aplaudiendo y registrándolo con sus celulares. Pero antes de que nos pongamos a llorar mejor que toquen una que sepamos todos, o mejor cuatro: “En la ciudad de la furia”, “Sobredosis de TV”, “Persiana americana”, y “Entre caníbales” en su versión unplugged (emulando la misma decoración del escenario que utilizaron para la sesión de MTV y todo)

Otra vez llegó un momento para utilizar los anteojos 3D con una proyección mientras sonaba “Zoom”, y al regreso tocaron una hermosa versión de “Planeador” sobre algún registro en vivo de la voz de Gustavo, dándole ese toque realista como realmente estuviera cantándonos ahí.

El final incluyó una una perlita como “Final caja negra”, “Primavera 0”, y la infalible “Prófugos”, para cerrar definitivamente el show con otro momentazo: Zeta y Charly aparecieron cada uno sobre una tarima el medio del campo, uno frente al otro, como una manera de tocar entre medio de la gente pero a una altura elevada como para que todos los podamos ver dándolo todo con “De Música Ligera”.

Y como dijo Charly Alberti antes de dar el cierre definitivo: “todos lo extrañamos y esta es la mejor forma de celebrar un día tan importante como el de hoy”. Una nueva forma de vivir a Soda Stereo, no dejar que muera la memoria, mantener vivo el legado y el recuerdo de Gustavo en una jornada tan especial.

 

Ph: Ignacio Arnedo

Cobertura audiovisual: Valentina Suriano

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